En el viñedo no todo sucede en vendimia. Hay trabajos silenciosos, casi invisibles para quien no vive el campo de cerca, que marcan la diferencia en la calidad final del vino. Uno de ellos es la poda en verde. La poda en verde se realiza durante el ciclo vegetativo de la vid, cuando la planta ya ha brotado y continúa creciendo. A diferencia de la poda de invierno, que define la estructura de la cepa, esta intervención busca equilibrar la vegetación y la producción mientras la viña está viva y en pleno desarrollo.
«La poda en verde se hace mientras la vid está creciendo, y nos ayuda a equilibrar la producción para que la uva madure mejor y por tanto sea de mayor calidad. Quitamos brotes y hojas innecesarias para mejorar la aireación y minimizar los daños producidos por hongos. El objetivo no es producir más, sino producir mejor» señala Antonio Benítez, técnico de campo en Barahonda.
Con la poda en verde ayudamos a que la vid concentre sus recursos en aquello verdaderamente importante: uvas más equilibradas, sanas y con mejor calidad. Es una decisión que requiere experiencia y observación. No todas las cepas necesitan lo mismo ni todos los años son iguales. El clima, la lluvia, el vigor de la planta o la orientación de la parcela influyen en cada intervención.
La poda en verde sigue siendo un trabajo profundamente manual. Requiere tiempo, atención y conocimiento de cada parcela. En Barahonda entendemos el viñedo desde el respeto a sus tiempos y a sus necesidades, porque el vino empieza mucho antes de entrar en bodega. Empieza aquí, entre las cepas, en trabajos como este, donde el cuidado del detalle termina definiendo el carácter de cada añada.