Con la llegada de la primavera, el viñedo inicia su ciclo anual con la brotación. Tras el invierno, las yemas de la vid se abren y aparecen los primeros brotes verdes, marcando el inicio de la nueva añada.
La brotación es una fase determinante, ya que condiciona el desarrollo de la planta y el potencial de la cosecha. Factores como la temperatura, el suelo y el manejo del viñedo influyen directamente en esta etapa. En Barahonda, seguimos de cerca este proceso para garantizar un crecimiento equilibrado de la vid. Nuestros viñedos en secano y suelos calizos favorecen una producción de calidad, con uvas que reflejan el carácter del territorio.
Desde este momento comienza un ciclo que continuará con la floración, el envero y la maduración, hasta llegar a la vendimia.
Aquí es donde empieza todo.